En el texto se nos presenta a un hombre cansado de los errores y de la inutilidad de los conocimientos que ha tenido que aprender en su período de formación. La situación en la que se encuentra es la de un hombre perdido y desorientado. No confía en los conocimientos que ha recibido, pero tampoco está dispuesto a desecharlos. Al comenzar, muestra de distintas maneras la precaución de quien quiere avanzar despacio y con cuidado para no cometer errores.
Por ello, Descartes pretende analizar todas las opiniones y creencias que hasta ahora ha recibido, para comprobar mediante su razón, si son verdaderas. El modo más seguro de realizar el proyecto es diseñar un método que ayude a la razón a determinar si sus opiniones son ciertas. Hasta que no se cree, no se rechazará ninguna opinión ni se admitirán nuevos conocimientos.
Lo que pretende Descartes es adoptar un método con muy pocas reglas y fáciles de seguir, un método seguro que garantice la capacidad de avanzar por el camino adecuado. Ni la precipitación ni la excesiva precaución son buenas consejeras en los asuntos del conocimiento.